Después de haber sido parte del desarrollo de una mega iglesia en El Salvador, de haber obtenido nuestro Bachelor Degree en el Rio Grande Bible College en TX. EEUU., y de haber trabajado como pastores asociados en una iglesia en San Diego, CA. EEUU., notablemente Dios guió, tanto a mi esposa Ester como a su servidor, de regreso a nuestra nación de origen, El Salvador. Una nación en donde la muerte espiritual y física, así como la pobreza y la falta de oportunidades imperan y amenazan a quienes no saben, no tienen y no pueden hacer más de lo que son por el desencanto y la realidad inevitable a la que ha llegado el país. En esa evidente realidad recibimos el llamado y una convicción inconfundible de Dios para plantar un proyecto eclesial, misionero y social que lleve vida, fe, crecimiento y esperanza a nuestra nación. En ese contexto Dios puso en nuestro camino a los pastores Romy Jovel y Julio Peña, quienes comprometidos con los cambios urgentes de nuestro El Salvador, junto a sus familias, se identificaron con la visión y misión de lo que Dios ha puesto en nuestro corazón.

El anhelo compartido de ver materializado el sueño de Dios, nos llevo a reuniones de trabajo, en las cuales surgió la planeación de nuestro primer servicio, el 22 de de abril del año 2018. Unos toldos de plástico como cielo para cubrirnos del sol y la lluvia, unas pocas sillas que habían en casa, un micrófono, un parlante y nuestra televisión, fueron los recursos con los que iniciamos, y aunque parecía poco, nuestra fe y la convicción del llamado de Dios, nos hacia ver que era lo necesario para emprender este sueño. Dicho servicio se realizo en casa de mis suegros y al cual se hicieron presente 25 personas, entre adultos y niños que finalmente decidieron sumarse y comenzar lo que ahora ya vemos avanzar!

Pronto comenzamos a ver la posibilidad de trasladarnos a otro lugar que pudiéramos rentar y usar como santuario. El desanimo entro en la escena al ver el alto costo de la renta de propiedades, pero no permitimos que eso nos hiciera retroceder, así que con fe continuamos la búsqueda y finalmente llegamos a una propiedad, en la cual había una llantería y venta de accesorios para vehículos que estaba en renta y después de una conversación con los dueños del lugar, llegamos al acuerdo que ese seria el lugar donde daríamos gloria y honra a nuestro Dios. El lugar no estaba en las condiciones para que funcionara nuestra iglesia, así que los dueños decidieron invertir en la remodelación del lugar, el cual después de 3 meses, dejo de ser un viejo lugar a una propiedad con parqueo para 22 carros, un salón para 150 personas, un salón para atender a niños y un aspecto moderno que nos hace creer que solo Dios puede permitirnos estar en dicho lugar!

Como iglesia creemos que Dios nos ha puesto con un propósito en esta nación, y bajo su dirección, seguramente vamos a ver la bendición reflejada en muchas familias que pasarán de la desesperanza a la esperanza, de la muerte a la vida y de las tinieblas a la luz que sólo Dios puede dar al ser humano.

Pastor Oswaldo y Ester Asturias.